26 Feb CUARTETO AELOS NUEVA FECHA: 6 DE MARZO
Continuando con los trabajos de Auditorio Eduardo del Pueyo, el concierto previsto para hoy jueves 26 de febrero se pospone al 6 de marzo. Disculpen las molestias.
Este cuarteo de saxofones es el flamante ganador del Premio Fundación Juan March-CSMA 25/26 y representará al CSMA en el Ciclo Jóvenes Intérpretes en la sede de la Fundación J. March en Madrid los días 15 y 16 de marzo.
Cuarteto Aelos es una agrupación formada por Víctor Orts (saxofón soprano), Ismael Momparler (saxofón alto), Alejandro Mingori (saxofón tenor) y Antonio Menchaca (saxofón barítono) cuatro músicos apasionados y movidos por un objetivo común: hacer del cuarteto de saxofones una concepción del instrumento no solo como medio sonoro, sino como territorio fértil de exploración artística. El grupo nace en 2024 en Zaragoza, con sede en el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA), buscando vivamente ir más allá de lo convencional, aspirando a revelar la versatilidad expresiva del saxofón, desdibujando fronteras estilísticas y proponiendo una escucha renovada.
Han actuado en salas como el Auditorio del Conservatorio Profesional de Música de Burgos, el Centro Joaquín Roncal (Fundación CAI) o el Auditorio Eduardo del Pueyo, realizando conciertos y recitales dirigidos a todo tipo de público.
Ecos del tiempo
Claude Debussy (1862-1918)
Cuarteto de cuerda en Sol menor, op. 10 (arreglo para cuarteto de saxofones de Vicent David)
I.Animé et très décidé
II. Assez vif et bien rythmé
III. Andantino, doucement expressif
IV. Très modéré – En animant peu à peu – Très mouvementé
Mauricio Sotelo (1961)
Cantes de viento y nieve
Philip Glass (1937)
Concierto para cuarteto de saxofones
I. Movimiento
II. Movimiento
IV. Movimiento
Este viaje se articula en torno a una Trilogía. La escritura de Claude Debussy, con su atención al timbre, a la fluidez del discurso y a la sugerencia más que a la afirmación, encuentra en el saxofón un terreno especialmente fértil. El sonido se vuelve flexible, casi vocal, y permite que las líneas se entrelacen desde una escucha atenta al detalle y al matiz. Esta sensibilidad hacia el color y la textura se proyecta de manera natural hacia la obra de Mauricio Sotelo, Cantes de viento y nieve -espirales de llanto, donde el cuarteto se transforma en un cuerpo sonoro que respira, susurra y resuena. Aquí, el interés no está tanto en el desarrollo temático como en la profundidad del gesto, en la tensión entre aire y sonido, entre presencia
y fragilidad. Desde este estado de escucha, la música de Philip Glass aparece no como un contraste abrupto, sino como una expansión del tiempo. La repetición y la variación mínima construyen un tejido sonoro continuo que atrapa al oyente y lo sitúa en una percepción distinta del pulso y de la forma.
En este contexto, el cuarteto funciona entonces como un mecanismo colectivo, preciso y orgánico, donde cada voz es parte esencial de un todo en constante transformación. Como jóvenes intérpretes, esta propuesta representa una forma de reivindicar nuestra formación no solo como una formación versátil, sino como un medio expresivo profundo y actual. Un lugar donde la tradición puede ser escuchada desde el presente y donde la música se manifiesta como experiencia compartida, cercana y viva.